Ashwagandha, cortisol, y la vida de locos que llevamos.

Siempre digo que es bastante triste, cómo algunos suplementos se han hecho hueco entre los más vendidos de la tienda. Principios activos de los que disponemos hoy en día en nuestro stock, no deberían estar entre los más solicitados cada semana, ya que del que os vengo a hablar ahora, es uno de esos suplementos o ayudas ayurvédicas que debería ser de uso ocasional o reducido en una sociedad sana y descansada.

La Ashwaganda, de nombre científico Withania somnífera, es una planta de origen asiático indio utilizada desde hace siglos por la medicina natural oriental con muy buenos resultados y una amplía tradición.

Nos ponemos científicos.

El cortisol. Esa hormona cabroncilla que parece tener algún tipo de venganza pendiente contra nosotros, y que nos la juega levantándonos de la cama a deshoras y haciendo que nuestro día siguiente sea más largo que un domingo sin dinero ( esa frase es mía).

Pues os voy a contar un secreto. El cortisol, lejos de ser nuestro enemigo mortal e indeseable, es una hormona que nos mantiene con vida en las peores situaciones. Liberada desde la glándula suprarrenal ante indicativos de alerta o peligro, esa pequeña desgraciada que viaja por nuestro torrente sanguíneo, tiene entre otras funciones gestionar la inflamación, la producción de adrenalina, la metabolización y creación de glucosa, la función del sistema inmune y una serie de factores y adaptaciones sin las cuales no podríamos vivir.

Aquí el problema: el cortisol residual.

Después de un día lleno de carreras, adrenalina, cafeína, telediarios pesimistas, mala alimentación, exceso de pantallas, pensamientos intrusivos y demás maravillas de un día corriente en la sociedad moderna, la cantidad producida y liberada de cortisol y adrenalina por nuestro curpo, excede con generosidad de la cantidad que realmente era necesaria, y por supuesto, de la que podemos tolerar y eliminar antes de acostarnos.

Unos habitos tan tóxicos y una calidad e higiene del sueño tan deplorable, harán que con suerte, un par de horas después de haber caído como un cesto en nuestra cama, os despertéis a media noche como si la guerra hubiera estallado en vuestra habitación. Preocupaciones, pensamientos negativos, facturas, deudas que no terminan nunca, enfermedades que parecen estar esperando a la vuelta de la esquina para acabar con vosotros y con vuestros seres queridos..

Todo es bueno para pensar en ello y no volver a coger el sueño hasta que falten seis minutos para que suene la alarma.

El cortisol funciona de forma antagonista a hormonas tiroideas, estrógenos, testosterona, melatonina..

Qué quiere decir ésto? Que un cortisol dominante a lo largo del día, impedirá o anulará la correcta función de esas hormonas que tienen como misión, por ejemplo, una buen metabolismo, la quema de grasa, la síntesis de músculo, colágeno y otras proteínas. Menudo fastidio, verdad?.

Aquí es dónde entran los suplementos y principios activos conocidos como adaptógenos. Reguladores que pueden hacernos ser un poco más resilientes en cuanto a cómo gestionamos factores como el estrés.

Alabemos a la Ashwaganda. O no..

La Ashwaganda ha sido estudiada desde hace bastantes años en seres humanos, con diferentes resultados. Después de haber leído, investigado y de haber recopilado los datos de varios análisis y meta análisis de diferentes fuentes, la conclusión principal a la que llego es la siguiente:

La ashwaganda ha demostrado ser una ayuda valiosa en casos de estrés leve o moderado. En algunas personas ha demostrado funcionar casi desde la primera administración, aunque pudiera deberse al efecto placebo, que por cierto yo nunca desdeñaría, ya que muchas de las enfermedades de origen o con componente autoinmune, tienen un factor muy importante en el estrés y la ansiedad.

En otros individuos o grupos, la Ashwaganda funcionó mejor a medio plazo. Ayudó de forma indirecta a que los niveles de fuerza y recuperación fueran mayores en gran parte de los estudios (menos cortisol, más testosterona).

Aquí os dejo ahora mi experiencia personal, y cómo recomiendo o creo que debería tomarse según he comprobado con todos los clientes que la usan desde hace años e incluso en mí mismo:

La ashwaganda ha sido utilizada por no pocas personas que estaban haciendo uso de fármacos tales como benzodiacepinas o antidepresivos. Algunos de los casos ha sido apoyado por el facultativo y supervisado por la misma persona que lo había preescrito.

En otros casos, la misma persona ha decidido por su cuenta reducir la dosis de fármaco y la administración de ashwaganda, gaba, melatonina y/ o magnesio.

En relación a mi opinión sobre ésto, he podido comprobar que una administración de ashwaganda en días concretos ha logrado que el sueño fuera más profundo, y que con menos horas de descanso, la percepción del estrés y de la reparación habían sido mucho mejores. Mi recomendación:

Tomar ashwaganda durante los días que más estrés se perciba, siempre sin depender de ella, y siendo conscientes de que unos hábitos de vida saludables son más importantes de lo que parecen. Olvidaros de pantallas en la cama, meditad, comed saludable, sin azúcares ni conservantes en las últimas comidas del día.

Los casos en los que la Ashwaganda no está recomendada o no hay estudios fiables son:

embarazo, hipotensión, administración junto a medicamentos y tratamientos farmacológicos que afecten al estado de ánimo ( antidepresivos, ansiolíticos..)

Buscad siempre un suplemento de origen conocido, con un sello de calidad de buenas prácticas y que tenga un precio razonable. No os dejéis engañar por marcas demasiado caras o demasiado baratas.

Entrenad, vivid, y pensad que mañana es un día más tarde que hoy.

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