CUANDO LA MOTIVACIÓN NO ES SUFICIENTE

Mucho se habla de que la motivación y la disciplina son cosas diferentes. ¿Nunca os habéis preguntado realmente cuál es la diferencia entre las dos?.

Es muy común encontrar en ciertas épocas concretas, un cada vez más usual crecimiento repentino en la población de gimnasios. Lógicamente, en la tienda que regento eso se refleja a la perfección, ya que cuando un alto número de personas deciden comenzar con una serie de hábitos de mejora física y de acondicionamiento, eso conlleva inevitablemente que algunos de ellos se posicionen como consumidores de suplementación y alimentación más saludable que la corriente.

Abril, enero, junio, septiembre..

En ciertos meses concretos, la cartera de clientes de los centros y tiendas que tienen relación con esos ” nuevos propósitos”, aumenta exponencialmente y os voy a explicar por qué..

Llega mayo/junio, y dependiendo de la zona del planeta en la que vivas, aparece el calor, el Sol, los días son más largos y la gente hace mucha más vida de calle. Las chaquetas y suéters desaparecen, y entonces sale a la luz la condición física de aquel amig@ que ha estado todo el invierno dejándose las uñas en el hierro del gimnasio. Ahí es donde de pronto, todo ese trabajo que nadie veía en la rutina del día a día, tiene su resultado.

Septiembre. Volvemos de unas vacaciones en las que hemos pateado el pueblo, hemos visto viejos conocidos que solamente coinciden con nosotros en las fiestas de agosto, y ahí podemos comprobar cómo la persona que ha decidido usar todo el año anterior para mejorar su salud, ahora luce espectacular y mucho más sano.

Enero. Las navidades nos han pasado por encima. Toses y te sale polvorón de la garganta, tienes una resaca residual de tanta comida, bebida y de haber tenido dos semanas de horarios extraños y emociones extenuantes. Llega el ocho de enero y te das cuenta del destrozo que tu metabolismo ha sufrido.

Todas éstas fechas tienen en común una cosa, despiertan en nosotros una necesidad que tenemos que solventar en diez días, cinco si puede ser. Nos apuntamos al gimnasio ( o regresamos al que estamos ya previamente apuntados y al que no nos acordamos ni de llegar), proteína, creatina, quemadores de grasa, aminoácidos, preentreno y lo que surja. Me preguntan por química incluso. Personas que llevan sin tocar una pesa seis meses, pretenden volver con todo. Por que esta vez es la definitiva, te lo juro. Pero dos semanas después, las tardes ya tienen otra utilidad. Futbol, Netflix, cumpleaños, fiestas..

Todo tiene una importancia extrema, tanto, que los buenos propósitos se van diluyendo en el olvido, y cualquier excusa es buena para apartarse del camino poco a poco. Y ahí quedan los suplementos a medio consumir, la nevera llena otra vez de comida basura, las cuotas del gimnasio pagadas para nada, y lo que es peor, la autoestima de uno mismo mermada ante la incapacidad de mantener una promesa.

Se de madres que dejan a sus hij@s con la abuela a las 8 de la mañana para ir a entrenar antes del trabajo. Comercios que cierran a mediodía, como es mi caso, y utilizamos la hora de la comida para entrenar rápidamente y no saltarnos una sesión. Padres que madrugan a unas horas absurdas para entrenar en el salón mientras sus hijos duermen, rutinas de entrenamiento de fin de semana nada mas porque entre diario es imposible de verdad. Cambios de turno, falta de sueño..

Pero tú, que tienes un horario normal y todo el tiempo del mundo, estás cansad@, pero el fin de semana arrasas en los mejores garitos de la ciudad. No puedes preparar un par de tuppers por la noche pero te ves las historias de Instagram de todos tus contactos.

Ronnie Coleman se fue a entrenar una mañana de verano a 42 grados e hizo uno de los mejores entrenamientos de su historia. ¿Su motivación?, su madre acababa de fallecer según él llegaba al Metroflex.

La disciplina es eso que te obliga a hacer las cosas que no te gustan como si te gustasen dijo Mike Tyson.

En esas tardes en las que el agobio, el cansancio o la tristeza parecen imbatibles. Pensad en qué os llevó hasta allí el primer día, cerrad los ojos e intentar sentir cómo vuestras ganas de entrenar aparecieron como si la vida os fuese en ello. Recordad cómo aquel día una energía llamada motivación os sacó del sofá y trató de haceros mejores.

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